Pbro. Daniel Varayoud

Devoción o…

No me atrevo a completar el título de este corto artículo. En estos días me encontré en la Web con algunas noticias inquietantes. El tema ya lo abordé en un comentario anterior; y trata sobre Nuestra Madre la Virgen Santísima. Antes de continuar quiero subrayar mi fe en la Virgen María y todos los dogmas que a ella se refiere proclamados solemnemente por la Iglesia Católica. Además creo que la devoción a la Virgen María es el mejor camino para que ella, como decía Luis María Grignion de Montfort, forme en nosotros a su Hijo Jesucristo.

Sin embargo, creo que desde hace demasiado tiempo se está predicando una errónea devoción a la Virgen fundada en supuestas revelaciones, apariciones, videntes, etc. Cada una de estas más rimbombantes y que rayan con la extravagancia. Lo más preocupante es que no haya una palabra oficial frente a estos abusos. Al contrario, en España en estos días se publicó la noticia que: “El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha dado autorización para la construcción de una capilla en Prado Nuevo, lugar de las apariciones marianas de El Escorial”(1).

También se ha publicado un libro con motivo de los treinta años de esta supuesta aparición: “Las apariciones de El Escorial, José María Zavala”. La protagonista principal es Luz Amparo “supuesta vidente”; creo que no hace falta mucho análisis para darse cuenta que en este despliegue algo no es tan sano ni santo. Los invito a ver el video en youtube (ver). Tengo que reconocer que al verlo me produjo una muy fea sensación, no encuentro allí nada que pueda provenir de la Santísima Virgen. Es algo tan extraño que parece más bien una enfermedad que se trata de encubrir. Es interesante también ver la página web de las víctimas de las supuestas apariciones del Escorial: http://www.victimasaparicionesdelescorial.org/ . Allí podrán encontrar una multitud de videos cada uno más sorprendente. El despliegue económico en torno a todas estas seudo devociones parece mostrar una contradicción con una fe sincera.

Las noticias sobre apariciones, mensajes, videntes no terminan allí. También se destaca el esfuerzo por dar un fundamento teológico a todo este movimiento, aunque ciertamente no creo que lo logren satisfactoriamente. Si intentamos analizar objetivamente estos fenómenos, que atrapan y deslumbran a tanta gente, tendríamos que buscar sus raíces en una búsqueda infructuosa mediante la cual la fe encuentre pruebas palpables. Un movimiento así lo podemos calificar, en este caso, como “seudo mariano”, además de perjudicial para la vida de fe. Muestra de esto podemos ver la página Web de Religión en Libertad donde aparece el artículo: «María no quería que la casaran, pero al final lo aceptó fiándose de la Providencia» (2), José María Sánchez de Toca concede una entrevista en exclusiva a ReL en la que repasa los aspectos fundamentales de la obra. Leyendo la entrevista nos encontramos que los aspectos subrayados por J.M.Sánches de Toca se basan en el libro que el traduce: “La vida oculta de la Virgen María”, de Catalina Emmerich recientemente publicado. En la misma página de Religión en libertad encontramos un extracto del capítulo «La Santísima Virgen en Éfeso» del mismo libro (3).

Puede dar cierto alivio que se diga que “aunque no son dogma de fe, la Iglesia las considera de enorme valor para acercarse a la figura de la Virgen”. Pero esto es una contradicción ya que habría que definir muy bien si estas afirmaciones “ayudan a acercarse a la figura de la Virgen”, también hay que preguntarse en que se funda “el valor” de estas supuestas visiones. No quiero seguir sin antes dejar en claro que no tengo razones para dudar de la santidad de vida de Catalina Emmerich, además no es algo que tenga competencia para opinar. Pero sí creo que puedo dar una opinión sobre lo que tengo entre manos.

Todo este movimiento que intenta llenar “los vacios de los Evangelios” no es nuevo. En el siglo II surgieron en algunos grupos cristianos los llamados “evangelios apócrifos”, palabra que en griego significa “oculto” o “escondido”. En sus comienzos se los llamó así porque contenían enseñanzas ocultas de Jesús, que estaban reservadas sólo a los iniciados. Pero también, el término “apócrifo” se utiliza para designar a los escritos cristianos de los primeros siglos que tenían alguna semejanza en su forma o en su contenido con los escritos contenidos en el canon del N.T. Podemos poner aunque sea sólo un ejemplo: En el “Protoevangelio de Santiago” narra la permanencia de la Santísima Virgen en el templo desde que tenía tres años y cómo fue designado San José que era viudo para cuidar de ella cuando ésta cumplió los doce años. Los sacerdotes del Templo reunieron a todos los viudos y un prodigio en la vara de José consistió en que de ella surgió una paloma hizo que el fuera el designado. “al coger José la última, he aquí que salió una paloma de ella y se puso a volar sobre su cabeza. Entonces el sacerdote le dijo: «A ti te ha cabido en suerte recibir bajo tu custodia a la Virgen del Señor.»

Hay que agregar que los evangelios apócrifos fueron rechazados ya por la iglesia primitiva, basta constatar este dato bien registrado en los Padres de la Iglesia. Sin embargo, la mariología posterior se nutrió extensamente de los datos de aquellos. Por lo que se nota que desde los comienzos convivió la verdad predicada por la iglesia, ejemplo de esto sería S. Ireneo de Lyon en su detallada carta contra los herejes, con fábulas piadosas que servían para alimentar la imaginación.

Conclusión

Todo esto parece hacer olvidar que Nuestra Madre la Virgen Santísima vivió una realidad nada diferente a cualquier mujer de su tiempo, que se ajustó a su contexto socio cultural y en nada apareció como especial. También tenemos que ser consientes que muchos detalles no son necesarios para sostener y creer en la especial elección de Dios para que María sea la Theotokos “la Madre de Dios”. No ayuda en nada a la fe describirla como alguien exteriormente tan diferente y especial, llena de “magia” y casi desprovista de su real humanidad.
Es bueno que nos cuestionemos sobre el valor y el contenido de la fe que intentamos proclamar y trasmitir. No todo lo aparentemente “piadoso” es verdadero o tiene fundamento en la realidad histórica o en la fe. Como no todo lo que “exageremos” para exaltar una figura contribuye para hacer justicia al proyecto de Dios.

Pbro. Daniel Varayoud

Notas

1. http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2012/04/30/rouco-autoriza-la-construccion-de-una-capilla-en-prado-nuevo.shtml

2.  http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22288

3. http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22142

Anuncios
Categorías: Opiniones, Pbro. Daniel Varayoud | 7 comentarios

De revelaciones, “apariciones”, “mensajes” y “videntes” de la Virgen Santísima.

          En los últimos siglos se ha acrecentado las apariciones de la Santísima Virgen María. Pero, en estos últimos años hay apariciones, y mensajes por todos los puntos del planeta y cada uno presentado con mayor espectacularidad.

           Parecería ser que hay una “sed” de fenómenos sobrenaturales, que impacten sobre los sentidos, cada vez más demandados. No es mi propósito aquí analizar este fenómeno socio-religioso.

Lo que verdaderamente me preocupa es el problema teológico de fondo que estos fenómenos tienen. Sobre todo porque a los supuestos mensajes de la Virgen se le atribuyen un valor y un alcance superior incluso a la Revelación misma. Lo que se busca es algo como una prueba de la fe. Es decir, que los fenómenos extraordinarios y las “revelaciones privadas” prueben y expliquen casi científicamente la fe, o que comuniquen una experiencia sensorial que mueva a tener más fe.

Creo que todo esto es bastante contrario a la Sagrada Escritura y a la Revelación. Incluso a las enseñanzas de grandes maestros de la espiritualidad y la teología. Para poner un ejemplo de estos maestros y del tema que estamos abordado, quiero presentarles a un maestro espiritual “indiscutible” por su alcance a través del tiempo. Un clásico en teología espiritual. Me refiero a SAN JUAN DE LA CRUZ. Tomaremos un texto del “Tratado de san Juan de la Cruz, presbítero, Subida del monte Carmelo” (Libro 2, cap. 22, núms. 3-4).

Para comprender mejor el texto le formularemos algunas preguntas.

1. ¿Por qué en el Antiguo Testamento aparecen grandes manifestaciones de Dios y grandes prodigios? Y, ¿Porqué Dios respondía en visiones a los profetas?

La principal causa por que en la ley de Escritura eran lícitas las preguntas que se hacían a Dios y convenía que los profetas y sacerdotes quisiesen revelaciones y visiones de Dios era porque aún entonces no estaba bien fundamentada la fe ni establecida la ley evangélica, y así era necesario que preguntaran a Dios y que él hablase, por palabras, por visiones y revelaciones, en figuras y semejanzas, entre otras muchas maneras de significaciones. Porque todo lo que respondía, y hablaba, y revelaba eran misterios de nuestra fe y cosas tocantes a ella o enderezadas a ella.

¿Porqué desde Nuestro Señor Jesucristo en adelante lo anterior ya no es válido?

Pero ya que está fundada la fe en Cristo y manifiesta la ley evangélica en esta era de gracia, no hay para qué preguntarle de aquella manera, ni para qué él hable ya ni responda como entonces, porque en darnos, como nos dio, a su Hijo, que es una Palabra suya -que no tiene otra-, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar.

¿Podemos encontrar una afirmación en el Nuevo Testamento que nos aclare esto?

Y éste es el sentido de aquella autoridad con que comienza san Pablo a querer inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora, a la postre, en estos días nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en él todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.

¿Es aceptable, después de Cristo pedir cosas extraordinarias o novedades?

Entonces, el que ahora quisiese preguntar a Dios o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad.

¿Hay algo fuera de Jesucristo y su Palabra que nos revele algo nuevo?

Porque le podría responder Dios de esta manera: «Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas. Porque desde aquel día que bajé con mi Espíritu sobre él en el monte Tabor, diciendo: Éste es mi amado Hijo en que me he complacido; a él oíd, ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas y se la di a él. Que si antes hablaba, era prometiendo a Cristo; y si me preguntaban, eran las preguntas encaminadas a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo bien como ahora lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y apóstoles.»

Conclusiones

            Mucha gente se aferra de un modo desproporcionado a fenómenos supuestamente extraordinarios. Sin embargo, muchas veces, no revelan una fe auténtica.

Por otro lado, en las multitudes que aprecian desproporcionadamente estos hechos, no se aprecia un compromiso eclesial.

San Juan de la Cruz lo da a entender muy claramente: Dios ya lo “dijo todo” en Jesucristo, fuera de Él no puede haber otra novedad. Sería una ofensa pedir signos, milagros, revelaciones, mensajes porque Dios ya entregó todo lo que tenía.

Creo que una frase puede revelar sintéticamente este tema: Pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas”.

Pbro. Daniel J. Varayoud.

8 de diciembre Solemnidad de Nuestra Madre María Santísima, LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

Categorías: Opiniones, Pbro. Daniel Varayoud | 1 comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.