Opiniones

APRENDER A MATAR JUGANDO

                                                                      Por Jaime de J. Díaz

El país entero se ha visto profundamente conmovido cada vez que suceden  tragedias de matanzas masivas en escuelas, universidades, teatros, con potentes armas, debidamente autorizadas por la ley, supuestamente para defensa personal. Vuelve sobre el tapete el tema de las armas y  nos preguntamos por qué sucedió esto, por qué hay en manos de particulares armas de guerra que ciertamente no son para matar conejos y qué hacer para prevenir el uso irresponsable de las armas en el futuro.

En una de esas ocasiones, cuando la última tragedia era el tema central de todos los medios, yo también fui victima de un sorpresivo ataque mortal, del que afortunadamente salí ileso. Estaba yo entado disfrutando de un rato de descanso, frente a un lago, orando y contemplando la naturaleza en casa de unos parientes. De pronto entra por un lado un niño de unos 6 años en actitud guerrera,  se me abalanzó con su pistola acuática y me disparó varias veces. Tuve que suspender para irme a secar. Fortuna tuve de que no fuera un arma de verdad. Pero me sentí agredido por un inocente desconocido que, además,  no se excusó, aunque sus padres más tarde lo hicieron por él.

El  hecho suscitó entre vecinos, padres e hijos, una discusión sobre los juguetes bélicos en manos de los niños y sus efectos. De hecho, desde aquel día los pocos niños que decidieron no usarlos fueron excluidos de los juegos de siempre. Quedaron como un grupo de pacifistas ingenuos, fuera de contexto en un país en que los ciudadanos reclaman como sagrado el derecho de estar armados.

Existe una profunda conexión entre los que disparan en serio causando muchas muertes y el inocente juego de los niños con ametralladoras, pistolas, revólveres, tanques de guerra  y toda clase de sofisticadas armas de guerra. Y qué decir de los juegos electrónicos en que la finalidad es pulverizar al enemigo?  Vi por la televisión a una madre que lleva a su hijo de 9 años al club de tiro para que aprenda a disparar. Qué busca esa madre para su hijo?

Nuestros niños aprenden a matar jugando.

Hoy con agua. Mañana con armas y proyectiles de verdad.  Los padres de familia que ponen juguetes bélicos en manos de sus hijos los están entrenando, no para defenderse, sino para atacar. Preparan así a los futuros  criminales. Pero, ni los niños, ni muchos padres, se dan cuenta de la violencia que se esconde detrás de todo esto. Así se alimenta el armamentismo personal y nacional y la ideología de la violencia y se apoya inconscientemente  el gran negocio de las armas, el segundo más grande del mundo, junto con el narcotráfico. Dos industrias de muerte que son hermanas y se apoyan mutuamente.

Estamos abrumados por una cultura de violencia, que es parte de la cultura de la muerte. Hay quienes defienden como inocua la terrible violencia que vemos en la televisión y en el cine. Un día tuve que salirme de un cine porque no resistí  la terrible violencia. Pero en la sala había unos cuantos niños, porque la película se consideraba apropiada para ellos.

Muchos países, cansados de tanto crimen, tratan de desarmar a sus ciudadanos. Aquí, cuando se toca el tema del control de venta y posesión de armas, se escuchan los gritos estridentes de quienes defienden a muerte su derecho a poseer toda clase armas basados en una enmienda constitucional aprobada en otro contexto y para otros tiempos cuando aún no existían las terribles armas de hoy. Las autoridades no se atreven a tomar posición clara sobre esto, pues son muy poderosos los intereses económicos que están detrás y porque además hay muchos millones en juego para impedir los controles que puedan afectar el negocio. Los legisladores favorecidos se ven obligados a  dejar el campo libre el sucio y muy lucrativo negocio de la muerte.

Ciertas medicinas están controladas, para evitar perjuicios a la salud, pero cualquiera puede obtener y usar armas de gran potencia.

En nuestro nombre y con nuestro dinero nuestro Gobierno ha declarado guerras con falsos argumentos, ha ordenado matar, secuestrar, detener y torturar en cualquier parte a quienes considera “sospechosos”. Pero no queremos que se sepa, porque esto afectaría “nuestra seguridad nacional”. Ahora, como gran avance, tenemos muy cerca del Capitolio una sofisticada oficina en que se elabora la “matriz de eliminación”, que es nuestra lista de condenados a muerte en cualquier parte del mundo utilizando nuestros sofisticados aviones no tripulados, llamados “drones”. En la noche ellos arrojarán la bomba sobre el “objetivo” preciso matando a quienes duermen pacíficamente con toda su familia.  Es un nuevo sistema de “guerra” que nos hemos inventado y que puede volverse peligrosamente contra nosotros. Ya se escuchan en Pakistan y Afganistan los gritos de las multitudes: “Paren esta brutalidad!”  Pero, según las noticias, este es un programa a varios años, “como quien corta el césped”. Cuando crezca habrá que cortarlo de nuevo. Así, en vez de ganar amigos, estaremos multiplicando por miles a los que nos odian y rechazan y tendremos que seguir cortando un césped cada vez mas extenso! Por cuántos años?.

Impresiona ver cómo se promueve la violencia guerrera como la forma más alta de patriotismo. Como país, justificamos lo injustificable con el falso argumento de defender nuestros derechos, nuestro estilo de vida y nuestra seguridad. Practicamos la venganza como una exigencia de dignidad, y el aplastamiento del otro como  la única forma digna para garantizar nuestra “victoria”. Consideramos el dialogo como debilidad y el reconocimiento de nuestros errores como una humillación. Preferimos la actitud arrogante del dueño del mundo que no tiene a quien dar cuenta de sus actos. Desperdiciamos billones para “apoyar a nuestros soldados” metiéndolos en un callejón sin salida y para producir nuevas armas y vehículos de guerra, mientras aumentan los pobres y nos faltan recursos para la vida en el país más prospero del mundo. Ya se oyen resonar los tambores de una nueva guerra basada en presunciones, pero sin evidencias, como hicimos con Irak. . Nos hemos convertido en el país más bélico y peligroso del planeta, con el mayor arsenal de toda clase de armas,  prohibidas para otros, pero no para nosotros.

Así la familia, el Estado, los políticos  y  el negocio  se unen de hecho para promover y financiar la violencia entre personas y también entre países, comenzando con educar a los niños para el uso de las armas.. Nuestro planeta, maltratado y abusado,  es también la victima silenciosa de  nuestra barbarie.

Mientras unos nos empujan irresponsablemente a continuar el armamentismo y la guerra, otros proclamamos la paz y la no violencia. Seguimos creyendo, con base en respetables experiencias históricas, que las armas no son las que construyen la paz. Que la paz no armada es más barata, más efectiva, más profunda y más duradera, aunque también más exigente, porque pide un cambio interior. Esa paz es posible, si nos unimos para buscarla.  Ello nos exige a todos buscar primero la paz personal y familiar para poder ser mensajeros de paz. Urge eliminar de las manos de la niñez y la juventud los juegos guerreros. 30/10/2012. Educar para la tolerancia y la convivencia entre quienes pensamos diferente es una tarea urgente, si queremos vivir en paz.

 Ojala el doloroso mensaje de nuestras repetidas matanzas nos lleve por fin a rectificar nuestros caminos.

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¿“MATRIMONIO” HOMOSEXUAL?

                                                                      Padre Jaime Díaz

Este  tema ha suscitado intenso y amplio debate especialmente en los partidos políticos, en los medios de comunicación, en las cortes, en el Congreso y en las iglesias. Ha irrumpido en la arena política y legal en los últimos años. Los homosexuales, tradicionalmente discriminados, han salido a la luz pública organizadamente a defender su condición, a luchar contra la discriminación y a reclamar respeto, a difundir su estilo de vida y lo que consideran sus valores y a exigir como derecho el contraer “matrimonio”.

Parten de la base de que el matrimonio es un “derecho universal”. Por tanto no puede negarse a los homosexuales. Ellos reclaman el derecho a amarse, a convivir, a formar pareja, a heredarse, y, a todos los beneficios de que disfruta una pareja heterosexual en nuestra sociedad, incluida la adopción de niños, que ellos no pueden tener.18/10/2012

Esta es, como el aborto, una cuestión que toca el derecho natural y también los valores culturales y los principios religiosos.

Aquí hay dos aspectos que crean un serio problema moral y religioso: la práctica de la homosexualidad y el cambio radical en la concepción misma de “matrimonio”, al convertir la unión homosexual en “matrimonio”.

La homosexualidad puede ser genética o aprendida del ambiente. El hecho de tener esta tendencia no descalifica moralmente a nadie ni disminuye su dignidad como ser humano.

Es necesario distinguir la tendencia homosexual de su práctica.

En todo ser humano las pasiones desordenadas tienden espontáneamente al mal. Es nuestro deber controlarlas y dirigirlas según la recta razón y, para un cristiano, según la guía  del Espíritu Santo. San Pablo distingue muy bien las obras de la carne, que llevan a la muerte, de las obras del Espíritu, que llevan a la paz, la felicidad y la vida. El control de si mismo supone negación, sacrificio. Sin esto es imposible vivir a la altura de  un ser humano y, menos aún, de un hijo de Dios. Satisfacer las propias tendencias instintivas lleva a destruirnos como personas y a quebrantar nuestra relación con los demás. Lo estamos viendo todos los días!

La práctica homosexual ha sido considerada como inmoral y también ilegal en muchos lugares. Algunas culturas la castigan severamente. En la tradición judeo-cristiana está claramente condenada como abominación y como pecado que excluye del Reino de Dios (1 Cor. 6:10). La ciudad de Sodoma fue destruida por el fuego y azufre enviados del cielo a causa del pecado de Sodomía, que de esa ciudad tomó su nombre (Gen. 19). Algunas iglesias cristianas han querido re reinterpretar los textos bíblicos para justificar la práctica de la homosexualidad, inclusive por parte de obispos y sacerdotes. La Iglesia Católica continúa fiel a la interpretación y practica milenarias y no se considera competente para cambiar lo que Dios ha establecido.

Dentro de la Iglesia Católica hay homosexuales que sobrellevan la cruz de su propia condición, viven en abstinencia, llevan una intensa vida espiritual, ponen sus ricos dones al servicio de los demás y son plenamente acogidos dentro de la comunidad. Viven así su vocación cristiana. Ellos son hijos de Dios como cualquiera otro, amados por El, llamados a su Reino. Pero en esto hay todavía un largo camino por recorrer.

Quienes no participan de esta misma fe religiosa tienen el derecho a actuar según su conciencia. Quienes disentimos por razones de conciencia, claramente fundamentadas, tenemos también el derecho y deber de actuar según nuestros principios.

Pretender que las uniones homosexuales sean reconocidas por la ley como “matrimonio” implica una nueva concepción del matrimonio y, por tanto de la familia, célula fundamental de la sociedad. Es una ruptura con la concepción milenaria que todos los pueblos han tenido, sin distingos de religión, nacionalidad, cultura o tiempo.

El matrimonio es una institución natural y divina, entre varón y mujer, ordenada a la continuación de la especie como resultado del amor mutuo. Es radicalmente fecundo.

La unión homosexual, en cambio, es entre dos seres del mismo sexo y, por tanto, radicalmente infecunda. Esto no encaja en el orden natural. De allí no pueden nacer hijos, por eso reclaman el derecho a adoptarlos. Sin embargo, respetando a quienes piensan lo contrario, el equilibrio emocional y afectivo de un niño y la construcción de su identidad como ser humano exigen tener relación con un padre varón y una madre mujer, según la naturaleza.

Basta abrir los ojos para ver que, por su propia constitución física y psicológica, el varón y la mujer han sido hechos el uno para el otro, para complementarse como diferentes. Todas las especies forman parejas de macho y hembra. Cada uno tiene su función propia. La naturaleza misma lleva dentro de sí su propio lenguaje, que expresa la voluntad del Creador. Hay que saber leerlo para reconocer y respetar las leyes que rigen el mundo físico, biológico  y también el moral.

Sería suficiente para satisfacer sus demandas que las “uniones homosexuales” fueran reconocidas legalmente como tales, con ciertos derechos mutuos, sin ir más allá. Qué interés hay en desvirtuar la concepción tradicional de matrimonio y de familia? Y sobre qué base el Estado se abroga el derecho a legislar modificando lo que Dios ha establecido tan claramente?

Esto es parte de una campaña sistemática para atacar la concepción tradicional de familia con sus valores, entre los cuales está la protección de la vida desde su concepción.  Manipular un asunto tan delicado como la concepción misma de pareja/familia y cambiar las bases de la moralidad, compromete muy seriamente el futuro de la humanidad. Esto desborda la capacidad y competencia de toda institución y autoridad. Sucede algo semejante con la manipulación genética del ser humano. No podemos jugar a convertirnos en dioses, corrigiéndole a Dios la plana, porque acabaremos padeciendo a largo plazo las consecuencias de nuestra propia arrogancia. Al paso que vamos, es previsible que el día de mañana pretenda el Estado exigir a las iglesias la celebración de matrimonios homosexuales como parte de su “derecho universal” a contraer “matrimonio”. Aquí, como en el caso del aborto, habría que obedecer a Dios antes que a los hombres, afrontando todas las consecuencias.

Ni el Estado ni ninguna ley humana fundamenten la moralidad de nuestros actos. La ley moral, tanto natural como divina, es la norma suprema. Los legisladores no son dioses con competencia para reorganizar el mundo y cambiar el concepto de bien y de mal.

Valen aquí las maldiciones del profeta Isaías en el capítulo 5: “!Ay de ustedes que llaman bueno a lo malo, y malo a lo bueno; que convierten la luz en oscuridad y la oscuridad en luz; que convierten lo amargo en dulce y lo dulce en amargo!” .

Esto es lo que hacen quienes legalizan el crimen y pretenden convertir en honesto lo que es en sí mismo inmoral.

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Devoción o…

No me atrevo a completar el título de este corto artículo. En estos días me encontré en la Web con algunas noticias inquietantes. El tema ya lo abordé en un comentario anterior; y trata sobre Nuestra Madre la Virgen Santísima. Antes de continuar quiero subrayar mi fe en la Virgen María y todos los dogmas que a ella se refiere proclamados solemnemente por la Iglesia Católica. Además creo que la devoción a la Virgen María es el mejor camino para que ella, como decía Luis María Grignion de Montfort, forme en nosotros a su Hijo Jesucristo.

Sin embargo, creo que desde hace demasiado tiempo se está predicando una errónea devoción a la Virgen fundada en supuestas revelaciones, apariciones, videntes, etc. Cada una de estas más rimbombantes y que rayan con la extravagancia. Lo más preocupante es que no haya una palabra oficial frente a estos abusos. Al contrario, en España en estos días se publicó la noticia que: “El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha dado autorización para la construcción de una capilla en Prado Nuevo, lugar de las apariciones marianas de El Escorial”(1).

También se ha publicado un libro con motivo de los treinta años de esta supuesta aparición: “Las apariciones de El Escorial, José María Zavala”. La protagonista principal es Luz Amparo “supuesta vidente”; creo que no hace falta mucho análisis para darse cuenta que en este despliegue algo no es tan sano ni santo. Los invito a ver el video en youtube (ver). Tengo que reconocer que al verlo me produjo una muy fea sensación, no encuentro allí nada que pueda provenir de la Santísima Virgen. Es algo tan extraño que parece más bien una enfermedad que se trata de encubrir. Es interesante también ver la página web de las víctimas de las supuestas apariciones del Escorial: http://www.victimasaparicionesdelescorial.org/ . Allí podrán encontrar una multitud de videos cada uno más sorprendente. El despliegue económico en torno a todas estas seudo devociones parece mostrar una contradicción con una fe sincera.

Las noticias sobre apariciones, mensajes, videntes no terminan allí. También se destaca el esfuerzo por dar un fundamento teológico a todo este movimiento, aunque ciertamente no creo que lo logren satisfactoriamente. Si intentamos analizar objetivamente estos fenómenos, que atrapan y deslumbran a tanta gente, tendríamos que buscar sus raíces en una búsqueda infructuosa mediante la cual la fe encuentre pruebas palpables. Un movimiento así lo podemos calificar, en este caso, como “seudo mariano”, además de perjudicial para la vida de fe. Muestra de esto podemos ver la página Web de Religión en Libertad donde aparece el artículo: «María no quería que la casaran, pero al final lo aceptó fiándose de la Providencia» (2), José María Sánchez de Toca concede una entrevista en exclusiva a ReL en la que repasa los aspectos fundamentales de la obra. Leyendo la entrevista nos encontramos que los aspectos subrayados por J.M.Sánches de Toca se basan en el libro que el traduce: “La vida oculta de la Virgen María”, de Catalina Emmerich recientemente publicado. En la misma página de Religión en libertad encontramos un extracto del capítulo «La Santísima Virgen en Éfeso» del mismo libro (3).

Puede dar cierto alivio que se diga que “aunque no son dogma de fe, la Iglesia las considera de enorme valor para acercarse a la figura de la Virgen”. Pero esto es una contradicción ya que habría que definir muy bien si estas afirmaciones “ayudan a acercarse a la figura de la Virgen”, también hay que preguntarse en que se funda “el valor” de estas supuestas visiones. No quiero seguir sin antes dejar en claro que no tengo razones para dudar de la santidad de vida de Catalina Emmerich, además no es algo que tenga competencia para opinar. Pero sí creo que puedo dar una opinión sobre lo que tengo entre manos.

Todo este movimiento que intenta llenar “los vacios de los Evangelios” no es nuevo. En el siglo II surgieron en algunos grupos cristianos los llamados “evangelios apócrifos”, palabra que en griego significa “oculto” o “escondido”. En sus comienzos se los llamó así porque contenían enseñanzas ocultas de Jesús, que estaban reservadas sólo a los iniciados. Pero también, el término “apócrifo” se utiliza para designar a los escritos cristianos de los primeros siglos que tenían alguna semejanza en su forma o en su contenido con los escritos contenidos en el canon del N.T. Podemos poner aunque sea sólo un ejemplo: En el “Protoevangelio de Santiago” narra la permanencia de la Santísima Virgen en el templo desde que tenía tres años y cómo fue designado San José que era viudo para cuidar de ella cuando ésta cumplió los doce años. Los sacerdotes del Templo reunieron a todos los viudos y un prodigio en la vara de José consistió en que de ella surgió una paloma hizo que el fuera el designado. “al coger José la última, he aquí que salió una paloma de ella y se puso a volar sobre su cabeza. Entonces el sacerdote le dijo: «A ti te ha cabido en suerte recibir bajo tu custodia a la Virgen del Señor.»

Hay que agregar que los evangelios apócrifos fueron rechazados ya por la iglesia primitiva, basta constatar este dato bien registrado en los Padres de la Iglesia. Sin embargo, la mariología posterior se nutrió extensamente de los datos de aquellos. Por lo que se nota que desde los comienzos convivió la verdad predicada por la iglesia, ejemplo de esto sería S. Ireneo de Lyon en su detallada carta contra los herejes, con fábulas piadosas que servían para alimentar la imaginación.

Conclusión

Todo esto parece hacer olvidar que Nuestra Madre la Virgen Santísima vivió una realidad nada diferente a cualquier mujer de su tiempo, que se ajustó a su contexto socio cultural y en nada apareció como especial. También tenemos que ser consientes que muchos detalles no son necesarios para sostener y creer en la especial elección de Dios para que María sea la Theotokos “la Madre de Dios”. No ayuda en nada a la fe describirla como alguien exteriormente tan diferente y especial, llena de “magia” y casi desprovista de su real humanidad.
Es bueno que nos cuestionemos sobre el valor y el contenido de la fe que intentamos proclamar y trasmitir. No todo lo aparentemente “piadoso” es verdadero o tiene fundamento en la realidad histórica o en la fe. Como no todo lo que “exageremos” para exaltar una figura contribuye para hacer justicia al proyecto de Dios.

Pbro. Daniel Varayoud

Notas

1. http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2012/04/30/rouco-autoriza-la-construccion-de-una-capilla-en-prado-nuevo.shtml

2.  http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22288

3. http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22142

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De revelaciones, “apariciones”, “mensajes” y “videntes” de la Virgen Santísima.

          En los últimos siglos se ha acrecentado las apariciones de la Santísima Virgen María. Pero, en estos últimos años hay apariciones, y mensajes por todos los puntos del planeta y cada uno presentado con mayor espectacularidad.

           Parecería ser que hay una “sed” de fenómenos sobrenaturales, que impacten sobre los sentidos, cada vez más demandados. No es mi propósito aquí analizar este fenómeno socio-religioso.

Lo que verdaderamente me preocupa es el problema teológico de fondo que estos fenómenos tienen. Sobre todo porque a los supuestos mensajes de la Virgen se le atribuyen un valor y un alcance superior incluso a la Revelación misma. Lo que se busca es algo como una prueba de la fe. Es decir, que los fenómenos extraordinarios y las “revelaciones privadas” prueben y expliquen casi científicamente la fe, o que comuniquen una experiencia sensorial que mueva a tener más fe.

Creo que todo esto es bastante contrario a la Sagrada Escritura y a la Revelación. Incluso a las enseñanzas de grandes maestros de la espiritualidad y la teología. Para poner un ejemplo de estos maestros y del tema que estamos abordado, quiero presentarles a un maestro espiritual “indiscutible” por su alcance a través del tiempo. Un clásico en teología espiritual. Me refiero a SAN JUAN DE LA CRUZ. Tomaremos un texto del “Tratado de san Juan de la Cruz, presbítero, Subida del monte Carmelo” (Libro 2, cap. 22, núms. 3-4).

Para comprender mejor el texto le formularemos algunas preguntas.

1. ¿Por qué en el Antiguo Testamento aparecen grandes manifestaciones de Dios y grandes prodigios? Y, ¿Porqué Dios respondía en visiones a los profetas?

La principal causa por que en la ley de Escritura eran lícitas las preguntas que se hacían a Dios y convenía que los profetas y sacerdotes quisiesen revelaciones y visiones de Dios era porque aún entonces no estaba bien fundamentada la fe ni establecida la ley evangélica, y así era necesario que preguntaran a Dios y que él hablase, por palabras, por visiones y revelaciones, en figuras y semejanzas, entre otras muchas maneras de significaciones. Porque todo lo que respondía, y hablaba, y revelaba eran misterios de nuestra fe y cosas tocantes a ella o enderezadas a ella.

¿Porqué desde Nuestro Señor Jesucristo en adelante lo anterior ya no es válido?

Pero ya que está fundada la fe en Cristo y manifiesta la ley evangélica en esta era de gracia, no hay para qué preguntarle de aquella manera, ni para qué él hable ya ni responda como entonces, porque en darnos, como nos dio, a su Hijo, que es una Palabra suya -que no tiene otra-, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar.

¿Podemos encontrar una afirmación en el Nuevo Testamento que nos aclare esto?

Y éste es el sentido de aquella autoridad con que comienza san Pablo a querer inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora, a la postre, en estos días nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en él todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.

¿Es aceptable, después de Cristo pedir cosas extraordinarias o novedades?

Entonces, el que ahora quisiese preguntar a Dios o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad.

¿Hay algo fuera de Jesucristo y su Palabra que nos revele algo nuevo?

Porque le podría responder Dios de esta manera: «Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas. Porque desde aquel día que bajé con mi Espíritu sobre él en el monte Tabor, diciendo: Éste es mi amado Hijo en que me he complacido; a él oíd, ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas y se la di a él. Que si antes hablaba, era prometiendo a Cristo; y si me preguntaban, eran las preguntas encaminadas a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo bien como ahora lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y apóstoles.»

Conclusiones

            Mucha gente se aferra de un modo desproporcionado a fenómenos supuestamente extraordinarios. Sin embargo, muchas veces, no revelan una fe auténtica.

Por otro lado, en las multitudes que aprecian desproporcionadamente estos hechos, no se aprecia un compromiso eclesial.

San Juan de la Cruz lo da a entender muy claramente: Dios ya lo “dijo todo” en Jesucristo, fuera de Él no puede haber otra novedad. Sería una ofensa pedir signos, milagros, revelaciones, mensajes porque Dios ya entregó todo lo que tenía.

Creo que una frase puede revelar sintéticamente este tema: Pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas”.

Pbro. Daniel J. Varayoud.

8 de diciembre Solemnidad de Nuestra Madre María Santísima, LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

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